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Compartir las vivencias de jornadas de pesca y hacer muchos amigos

SAN BLAS, BUENOS AIRES
Néstor Saavedra

Inolvidable pesca desde una lancha y desde la playa.Grandes corvinas embarcado y pescadillas de buen tamaño y de costa son dos de las excelentes pescas que brinda San Blas. 

A veces nos preguntamos para qué volver a hablar de los pesqueros que tienen una larga fama. Sin embargo, aun las gaseosas más reconocidas repiten una y otra vez su calidad sin que tengan que hacerlo como una novedad para el público. Por más que un producto o un pesquero sean muy conocidos por sus cualidades, siempre conviene dar un actualización, tanto para quienes no lo han probado como para refrescarlo en la mente de los que lo consumen.

Este es el caso de San Blas, una pequeña localidad de Patagones, el partido más grande y menos densamente poblado de la provincia de Buenos Aires. La llegada ya define el perfil de San Blas: se ingresa por un arco de cemento que representa una caña, el reel y el nailon tenso. La entrada es un puente sobre un arroyo de agua de mar, ya que San Blas se encuentra en la Isla Jabalí.

Nos alojamos en el recientemente construido Resort del Tiburón, un haras reciclado a nuevo, que cuenta con todas las comodidades y el lujo como ningún otro lugar de pernocte de San Blas ... y eso que la ciudad duplica su población de setecientas personas en el verano. 

La tranquilidad es uno de los bienes más preciados de esta última población costera del sur bonaerense. Quizá se deba a que el camino más corto hasta llegar al asfalto son los 64 kilómetros de ripio que la separan de la kilómetro 918 de la ruta 3. En este paraje, conocido como La Querencia, bajamos del ómnibus y nos vino a buscar Gustavo Malek, Director de Turismo de Patagones, para compartir dos días con nosotros. Gustavo ya lleva varios años al frente de este organismo y trabaja desde el ángulo técnico y no meramente político, por lo que los resultados en difusión turística son muy buenos. 

PRIMEROS MOMENTOS

A la espera de que mermase el viento fuimos a arreglar el horario de la salida de pesca con el guía Gustavo Guidi. Nos comentaba que a la tarde, con el cambio de marea tendríamos mejores posibilidades de capturas de corvinas y el viento más débil. No se equivocó.

A las 17.30 nos embarcamos en la playa de canto rodado. La salida es atípica porque, entre todos los tripulantes, hay que girar la lancha para ponerla de proa al mar y empujarla en la pendiente mientras Gustavo se tira a bordo para prender el motor y clavarla en la costa a fin de que abordemos. Todo un ejercicio colectivo.

Enfilamos, pues, hacia la isla Gama y, a poco de llegar, a unos cinco kilómetros de navegación, tiramos el ancla en una profundidad de trece metros. El agua corría hacia el norte, lo que delataba la marea en creciente. El viento acompañaba, pero sin mucha intensidad, por lo que la marejada casi no molestaba. 

TÉCNICAS

La estrategia era dejar caer el plomo hasta el fondo, luego darle apenas un metro más, trabar la salida de nailon y esperar el pique. Los equipos, de treinta a cincuenta libras, con reeles frontales y rotativos grandes, cargados con nailon 0.50, no son aptos para lanzamiento, de modo que se coloca el aparejo al costado o detrás de la lancha y se lo deja bajar hasta el lecho. Al principio, dada la fuerte correntada comenzamos con plomos de 250 gramos, pero luego los pudimos reducir hasta la mitad cuando paró el ascenso de agua.

Algunas cañas contaban con dos anzuelos y plomada corrediza; otras con plomada fija y un solo anzuelo. Va a gusto del pescador, aunque en las primeras notamos el fenómeno de la forma de comer de los peces: las corvinas picaban en el anzuelo del fondo (sobre el lecho) y las pescadillas en el de más arriba (flotante).

Las corvinas preferían camarón hervido, enhebrado por el anzuelo, ya sea de cabeza a cola o viceversa. Las pescadillas, trocitos de anchoa. Cuando en un momento el pique había mermado, las corvinas volvieron, y con tamaños excelentes, en los anzuelos encarnados con dos camarones. 

RESULTADOS

La pesca fue fabulosa: muchas corvinas, con ejemplares de dos a seis kilos, muy luchadores. La corvina rubia, que es la que se obtiene en la bahía Anegada en la que estábamos pescando, proporciona fuertes cabezazos en busca de huir hacia el fondo. Su pique y posterior pelea son magníficos. Lástima que no se puedan usar equipos más livianos. Esto me hizo caer en la tentación y, con la anuencia del guía, cuando paró la marea y la corriente era mucho más suave, bajé un equipo de baitcast que uso para pescar tarariras, con una plomadita de treinta gramos y multifilamento del 0.14. Saqué solo dos corvinas porque me resultaba muy difícil que se asentara, pero no se imaginan lo que fue levantar las corvinas. No menos de diez a quince minutos de lucha para cada ejemplar, que merecieron su vuelta al medio.

En definitiva se trata de una pesca asegurada, con mucha adrenalina y mucha acción, donde todos pescan y se divierten, a apenas cinco minutos de navegación. Además obtuvimos gatusos y algunas palometas chicas. 

SIN LANCHA

Satisfechos por tan buena pesca, cenamos y dormimos en el resort con una paz plena y un cielo muy estrellado. Al otro día, a las 10.00 nos pasaron a buscar Félix Favia y su amigo Manfred. Con una baqueteada pero fiel Estanciera salimos hacia la zona de playas de arena, es decir, hacia el sur de la isla. No bien cruzamos la boca de la ría, que, cruzando Paso Seco, empalma con el arroyo Jabalí, que cierra la isla, paramos mientras comenzaba la bajamar. El paisaje es de dunas muy bajas y desierto. La única compañía la brindaban las gaviotas, que limpian la playa de restos orgánicos.

Félix lanzó dos cañas pesadas para tiburón, donde no tuvimos piques. Probablemente se deba a que el agua más expuesta de esta zona estaba muy revuelta y turbia. Luego dispuso de cuatro cañas para pesca variada. Como la canaleta pasa muy cerca, el lanzamiento resulta sencillo. Apenas se tira a unos treinta a cincuenta metros, y ya existe buena profundidad para esperar la pesca.

En la parada de agua comenzaron los piques. La pescadilla se delata por un pequeño toque en la vara y luego no da más indicaciones de que está clavada. Como generalmente se espera el pique en el portacañas hay que estar muy atentos para percibir que ya se encuentra enganchada. Sin embargo, los primeros en darse cita fueron los gatusos con tamaños cercanos a los dos kilos. Luego apareció una corvina rubia chica y más tarde las citadas pescadillas, de portes verdaderamente grandes pues superaban los estándares que habitualmente capturamos desde embarcación. Entremezclados picaron un par de chuchos.

Después de un par de horas de marea en creciente, el pique disminuye hasta casi desaparecer. Por tanto, levantamos las cañas para finalizar la jornada. El resultado fue bueno, especialmente en cantidad y calidad de pescadillas. Este tipo de pesca resulta muy provechoso para las personas que no quieren embarcarse por temor al mareo o las profundidades. Además es interesante para estar cómodos, en tierra (arena) firme, muy cerca de San Blas (quince minutos) ydisfrutando de un lindo almuerzo en absoluta soledad. Con más tiempo se pueden buscar otros pesqueros más cerca del faro Segunda Barranca, el último antes de comenzar la Patagonia. Félix es un profundo conocedor de toda esta zona y la excursión resulta económica y práctica. Manfred pesca con mosca, de modo que nos prometimos volver cuanto antes a practicar con él en San Blas. 

RECUADRO

Datos útiles

Alojamiento: el resort del Tiburón es de primer nivel, único en muchos kilómetros a la redonda. Cuenta con habitaciones con sommiers y todos los servicios y tres suites de lujo que gozan hasta de hidromasaje con vista a la vieja pista de vareo transformada en cancha de croquet. Posee pista de aterrizaje y playas propias, cancha de bochas cubierta, golfito, caballos, bicicletas, museo de carruajes y una gastronomía de lujo. Los precios son muy variables por lo que vale la consulta. 4829-9290, de lunes a viernes de 10 a 17, tiburon_resort@hotmail.com, www.tiburonresort.freeservers.com

Guía de pesca embarcada: Gustavo Guidi, con amplio conocimiento en la zona y muy buena embarcación, 02920-499256, www.bahiasanblas.com 

Guía de pesca de costa: Félix Favia, con vehículo propio para ir a las playas más remotas, 02920-499221.

Más información: Dirección de Turismo, 02920-462053.

Para más datos y teléfonos o mails no duden en comunicarse con nosotros a 

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