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MEDIO SIGLO PESCANDO CON ARTIFICIALES (PARTE 2)
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Néstor Saavedra

Continuamos charlando con Alberto Juan, en este caso sobre la actualidad de la pesca con señuelos. 

  

ALBERTO JUAN

“Hay un grupo muy limitado de pescadores en la Argentina que manejan muy bien todos los estilos de pesca con artificiales (spinning, baitcasting, fly, trolling). La causa de que el grupo sea chico es, posiblemente, que no hay suficiente difusión ni buen asesoramiento en muchos (no todos) los negocios de pesca, que suelen limitarse solamente a despachar los elementos de pesca sin asesorar, ya sea porque no conocen, no les gusta hacerlo o no quieren hacerlo. Quizá prefieren vender otros elementos que son menos complicados para la venta.”Con la claridad que lo caracteriza comenzó Alberto Juan esta segunda parte de la charla.

Afirma que en la Argentina hay una gran cantidad de pescadores recreativos (“a quienes les gusta ir a pesca como pasatiempo: se llevan la sillita, el asado, el mate y le dan una importancia secundaria a la pesca; tiran una línea al agua y esperan que pique un pez cuando pase por allí”). Por otra parte define al pescador deportivo como “quien básicamente tiene siempre la caña en la mano, sabe armar un equipo, distingue los elementos, y conoce el pez y el ambiente. Para las casas de pesca, el volumen de ventas está con el pescador recreativo. El deportivo es más exigente, quiere elementos de buena calidad y de determinadas características que muchas veces no se encuentran en plaza, por lo que muchos de estos pescadores traen material del extranjero. Por ejemplo, hay muchos pescadores o vendedores que no saben lo que es una línea emplomada, que se usa para pescar a trolling en los lagos del sur.” 

BIOLOGÍA Y PESCA

Tras muchos años de leer sobre pesca deportiva en español, inglés y portugués, Alberto Juan afirma que la información biológica es muy importante. “En la Argentina la poseen quienes tienen estudios universitarios y generalmente no les interesa, lógicamente, el aspecto deportivo. Además ni el pescador más interesado en ictiología está en condiciones de igualar a quienes llevan años de estudio universitario. Se debe buscar la forma de que los biólogos viertan estos conocimientos en un lenguaje sencillo para el pescador. Por ejemplo, no alcanza con solo prohibir las extracciones de peces sino que hay que informarle al aficionado el porqué debe devolverlos con vida. El sabe que si mata un pez hay un pez menos en el río, aunque en verdad matar una hembra significa que va a haber muchos peces menos en el río. Si uno quiere formar conciencia conservacionista en los pescadores, hay que enseñarles sobre el pez, sus costumbres, sus métodos de reproducción, el daño que se causa alterando el medio ambiente, etc. No hay manera de imponer el conservacionismo porque todas las cosas que se instauran a la fuerza generan lo contrario. Por imponer el conservacionismo creamos más furtivismo.”

Alberto Juan afirma que Brasil es un buen ejemplo porque los pescadores de ese país han estado, quizá, entre los depredadores más grandes de América del Sur. Sin embargo, cuando se dieron cuenta del desastre que estaban haciendo, pararon y comenzaron un interesante proceso de conciencia y reversión. Lo mismo ha pasado en Estados Unidos y en muchos países de Europa. Hoy los mismos pescadores son la ley porque se ha creado una conciencia de cuidado.

“En la Argentina –agrega Juan-- se ha creado una conciencia de pesca con devolución entre los pescadores con mosca. Muchos de los que pescan fly tienen clara la idea de no matar porque saben lo que le cuesta a determinada especie reproducirse y vivir. Lo lograron gracias a la abundante información que brindan las asociaciones, el reglamento y a las charlas informarles que versan habitualmente sobre este tema. Sin embargo, si queremos preservar al dorado, por ejemplo, no tenemos que repetir el modelo calcado de las truchas porque son especies biológicamente diferentes, que viven en medios acuáticos distintos y están enfrentadas en los medios donde las pescan con una población diferente, con una cultura distinta. Las raíces culturales del sur son distintas de las del Litoral o la Mesopotamia. Los indios de sur no pescaban porque no había truchas, ya que fueron introducidas a principios del siglo pasado. Los aborígenes del Litoral eran pescadores extractivos porque tenían un gran stock de peces para ello.”

Juan hace un cuarto de siglo que visita el Alto Paraná. Por tanto es una autoridad cuando afirma que el cuidado de los peces del este río es muy complejo porque cuesta mucho reproducirlos en cautiverio. “Lo más grave es que conocemos poco sobre ellos a diferencia de la trucha, de la que hace varios siglos se estudia y se escribe. Hay criadores y se repueblan hábitats por todo el mundo. El pejerrey también es un pez sencillo para reproducir en cautiverio. En este sentido, ambas especies son sencillas para la explotación comercial, que se puede hacer sin tocar los medios donde viven aprovechando los conocimientos de piscicultura. Con las especies de la cuenca del Plata es distinto porque resulta muy costoso reproducirlas y se necesitan estructuras y recursos humanos muy especializados, todo lo que implica grandes inversiones. Más en la Argentina, donde cada provincia es un estado que suele no querer unificar criterios con una provincia vecina y, por ende, cada una tiene su propio reglamento (medidas de extracción, fechas de veda, etc.). Así nos hemos encerrado en nuestros propios errores y no tenemos ningún ejemplo de manejo de peces en la cuenca del Plata para mostrar al mundo.”

SÍMBOLO DE LA PESCA

“Al dorado se lo toma como un emblema, pero estamos llevando a un estado crítico el stock de muchos peces de la cuenca del Plata, como el pacú, el sábalo y el surubí. El dorado no es como muchos piensan el pez más difícil de pescar. Sin embargo se ha creado sobre él un mito que le hace mucho daño. El dorado es tan voraz que suele comer cualquier cosa que se le presente. Mucho más difícil es pescar un pacú, una lisa o un chafalote, que requieren técnicas y entrenamiento. 

Este mito perjudica al dorado porque los pescadores lo ven como un trofeo que obtener y no paran hasta tener la cabeza en el living como si fuera un león africano. Ven la pesca del dorado como una lucha en la que hay que matar al adversario como forma de mostrar la conquista. Nadie quiere soltarlo al agua porque llegaron a la meta ansiada de capturar un dorado. Este mito no lo hemos visto ni en el dorado o el tucunaré en Brasil ni en el bass en Estados Unidos, por citar a otros peces de gran convocatoria.

Hay que enseñar que el dorado es un pez frágil y no una fiera del río, un pez delicado que necesita oxígeno y mucha correntada. Es un pez cuyo metabolismo lo lleva a ser débil porque, como gran consumidor, está constantemente en busca de comida y por eso toma las carnadas. Por eso tenemos que ir a pescarlo y no a combatirlo.”

SALVAR AL DORADO 

“Hace 25 años que pesco en el norte de Corrientes y me doy cuenta de que hay que recomponer urgentemente el stock de peces en el río. Y no hablo de dorados porque otras especies corren aún más peligro, como el surubí al que la pesca comercial busca mucho más intensamente. O el sábalo que, según estudios hechos en Santa Fe, a su población considerable sólo le quedan cinco años de vida en la Argentina. No creo que la solución sea considerarlo pez nacional, como se dijo en el Congreso de Pesca Deportiva y Turismo, porque lo que vamos a hacer es comer los dorados envueltos con la bandera argentina. No creo que en ningún país del mundo haya peces nacionales. Sin embargo, se cuidan los stocks porque hacen una explotación razonable. Lo que se necesita es monitorear las cantidades de ejemplares para que haya niveles permanentes. Sobre este dato se planifica la explotación, incluso la comercial, porque si se lo controla nadie va a sacar más de lo que altere el número de peces. Al stock crítico actual solo se le puede responder con un pesque y suelte obligatorio de noviembre a marzo que es la época de desove ya que estos peces de río no desovan por el almanaque humano. Hasta que la temporada del año no deja de tener las características que conforman un ambiente apto para desovar (mayor cantidad de luz solar, río en creciente, ubicación adecuada de los cardúmenes, temperatura más cálida del agua, etc.), el dorado no deja de desovar. Habilitando la pesca con extracción a mediados de diciembre se matan millones de huevos de hembras que están en condiciones de desovar durante todo el estío. Ya les trae una gran mortandad la naturaleza misma con sus leyes propias (canibalismo, otros peces o patos que comen los alevinos, etc.) y encima el hombre alteró su medio natural con la creación de represas.”


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