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“Hay
un grupo muy limitado de pescadores en la Argentina que
manejan muy bien todos los estilos de pesca con artificiales
(spinning, baitcasting, fly, trolling). La causa de que el
grupo sea chico es, posiblemente, que no hay suficiente
difusión ni buen asesoramiento en muchos (no todos) los
negocios de pesca, que suelen limitarse solamente a
despachar los elementos de pesca sin asesorar, ya sea porque
no conocen, no les gusta hacerlo o no quieren hacerlo. Quizá
prefieren vender otros elementos que son menos complicados
para la venta.”Con la claridad que lo caracteriza comenzó
Alberto Juan esta segunda parte de la charla. Afirma
que en la Argentina hay una gran cantidad de pescadores
recreativos (“a quienes les gusta ir a pesca como
pasatiempo: se llevan la sillita, el asado, el mate y le dan
una importancia secundaria a la pesca; tiran una línea al
agua y esperan que pique un pez cuando pase por allí”).
Por otra parte define al pescador deportivo como “quien básicamente
tiene siempre la caña en la mano, sabe armar un equipo,
distingue los elementos, y conoce el pez y el ambiente. Para
las casas de pesca, el volumen de ventas está con el
pescador recreativo. El deportivo es más exigente, quiere
elementos de buena calidad y de determinadas características
que muchas veces no se encuentran en plaza, por lo que
muchos de estos pescadores traen material del extranjero.
Por ejemplo, hay muchos pescadores o vendedores que no saben
lo que es una línea emplomada, que se usa para pescar a
trolling en los lagos del sur.” BIOLOGÍA Y PESCA
Alberto
Juan afirma que Brasil es un buen ejemplo porque los
pescadores de ese país han estado, quizá, entre los
depredadores más grandes de América del Sur. Sin embargo,
c “En
la Argentina –agrega Juan-- se ha creado una conciencia de
pesca con devolución entre los pescadores con mosca. Muchos
de los que pescan fly tienen clara la idea de no matar
porque saben lo que le cuesta a determinada especie
reproducirse y vivir. Lo lograron gracias a la abundante
información que brindan las asociaciones, el reglamento y a
las charlas informarles que versan habitualmente sobre este
tema. Sin embargo, si queremos preservar al dorado, por
ejemplo, no tenemos que repetir el modelo calcado de las
truchas porque son especies biológicamente diferentes, que
viven en medios acuáticos distintos y están enfrentadas en
los medios donde las pescan con una población diferente,
con una cultura distinta. Las raíces culturales del sur son
distintas de las del Litoral o la Mesopotamia. Los indios de
sur no pescaban porque no había truchas, ya que fueron
introducidas a principios del siglo pasado. Los aborígenes
del Litoral eran pescadores extractivos porque tenían un
gran stock de peces para ello.” Juan
hace un cuarto de siglo que visita el Alto Paraná. Por
tanto es una autoridad cuando afirma que el cuidado de los
peces del este río es muy complejo porque cuesta mucho
reproducirlos en cautiverio. “Lo más grave es que
conocemos poco sobre ellos a diferencia de la trucha, de la
que hace varios siglos se estudia y se escribe. Hay
criadores y se repueblan hábitats por todo el mundo. El
pejerrey también es un pez sencillo para reproducir en
cautiverio. En este sentido, ambas especies son sencillas
para la explotación comercial, que se puede hacer sin tocar
los medios donde viven aprovechando los conocimientos de
piscicultura. Con las especies de la cuenca del Plata es
distinto porque resulta muy costoso reproducirlas y se
necesitan estructuras y recursos humanos muy especializados,
todo lo que implica grandes inversiones. Más en la
Argentina, donde cada provincia es un estado que suele no
querer unificar criterios con una provincia vecina y, por
ende, cada una tiene su propio reglamento (medidas de
extracción, fechas de veda, etc.). Así nos hemos encerrado
en nuestros propios errores y no tenemos ningún ejemplo de
manejo de peces en la cuenca del Plata para mostrar al
mundo.” SÍMBOLO
DE LA PESCA
Este
mito perjudica al dorado porque los pescadores lo ven como
un trofeo que obtener y no paran hasta tener la cabeza en el
living como si fuera un león africano. Ven la pesca del
dorado como una lucha en la que hay que matar al adversario
como forma de mostrar la conquista. Nadie quiere soltarlo al
agua porque llegaron a la meta ansiada de capturar un dorado.
Este mito no lo hemos visto ni en el dorado o el tucunaré
en Brasil ni en el bass en Estados Unidos, por citar a otros
peces de gran convocatoria. Hay
que enseñar que el dorado es un pez frágil y no una fiera
del río, un pez delicado que necesita oxígeno y mucha
correntada. Es un pez cuyo metabolismo lo lleva a ser débil
porque, como gran consumidor, está constantemente en busca
de comida y por eso toma las carnadas. Por eso tenemos que
ir a pescarlo y no a combatirlo.” SALVAR AL DORADO
“Hace 25 años que pesco en el norte de Corrientes y me doy cuenta de que hay que recomponer urgentemente el stock de peces en el río. Y no hablo de dorados porque otras especies corren aún más peligro, como el surubí al que la pesca comercial busca mucho más intensamente. O el sábalo que, según estudios hechos en Santa Fe, a su población considerable sólo le quedan cinco años de vida en la Argentina. No creo que la solución sea considerarlo pez nacional, como se dijo en el Congreso de Pesca Deportiva y Turismo, porque lo que vamos a hacer es comer los dorados envueltos con la bandera argentina. No creo que en ningún país del mundo haya peces nacionales. Sin embargo, se cuidan los stocks porque hacen una explotación razonable. Lo que se necesita es monitorear las cantidades de ejemplares para que haya niveles permanentes. Sobre este dato se planifica la explotación, incluso la comercial, porque si se lo controla nadie va a sacar más de lo que altere el número de peces. Al stock crítico actual solo se le puede responder con un pesque y suelte obligatorio de noviembre a marzo que es la época de desove ya que estos peces de río no desovan por el almanaque humano. Hasta que la temporada del año no deja de tener las características que conforman un ambiente apto para desovar (mayor cantidad de luz solar, río en creciente, ubicación adecuada de los cardúmenes, temperatura más cálida del agua, etc.), el dorado no deja de desovar. Habilitando la pesca con extracción a mediados de diciembre se matan millones de huevos de hembras que están en condiciones de desovar durante todo el estío. Ya les trae una gran mortandad la naturaleza misma con sus leyes propias (canibalismo, otros peces o patos que comen los alevinos, etc.) y encima el hombre alteró su medio natural con la creación de represas.” Para más datos y teléfonos o mails no duden en comunicarse con nosotros a ![]() |
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