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La laguna Dos Aguas se encuentra en Máximo Fernández, a 250 kilómetros de Buenos Aires, en el partido de Bragado. Cuando fuimos aprovechamos la sombra para armar los equipos y nos dispusimos a cruzar un campo de unos trescientos metros hasta llegar a la laguna de atrás. Roberto Bermúdez y Eduardo Oviedo se movieron para la izquierda, y con Gustavo optamos por la derecha. Esta laguna, encadenada con las otras cuando hay suficiente agua, se caracteriza por sus aguas totalmente transparentes. Por lo tanto, las taruchas son “ariscas”. No es fácil pescarla porque hay mucha vegetación sumergida, especialmente hacia la derecha. A la izquierda hay unos claros muy lindos y pequeños islotes de tierra para tomar como base. En gran parte de su perímetro, la laguna cae a pique, por lo que hay que vadear con cuidado y no engañarse con la visión del fondo: por su transparencia parece que está “ahicito no más”, cuando en realidad puede haber más de un metro y medio de hondura. Algo muy lindo es que se suele ver a las tarariras cuando atacan los señuelos: en mi caso pude apreciar un ejemplar chico, que vino nadando hasta el Flat de paleta corta, lo tomó en su boca, se lo llevó y, cuando fui a cañar, con poca distancia para la clavada justa, lo soltó. Un espectáculo. Gustavo sacó una tarucha de unos dos kilos detrás de un denso juncal, mientras que Eduardo encontró un claro de buen rendimiento. Incluso cuando, una hora más tarde, nos retiramos para almorzar, ya que llegamos más de las 11.30, pasé por esa zona y con una cuchara Sonic número cinco saqué dos tarariras.
El almuerzo bajo la sombra de un roble fue extraordinario. No solo por la calidad de los fiambres sino por la buena compañía y lo que significa darse este placer, no entre los ruidos de los colectivos y el apuro de la oficina, sino respirando aires rurales.
No nos dio tiempo de relevar
la segunda laguna, ubicada a la izquierda del camino de
entrada yendo hacia afuera. No bien se pasan los eucaliptos
hay una senda que lleva hasta el borde de una laguna también
profunda, pero con más claros para probar con mosca. El año
pasado la pescamos muy bien con pescaditos de goma
trayéndolos lentamente para que se hundieran lo más posible
sin enganchar el fondo de vegetación. Salimos del campo y doblamos a la derecha como volviendo a la ruta. En la curva seguimos de largo y, un kilómetro más adelante, en lugar de tomar la curva a la derecha del camino continuamos derecho por una senda poco transitada. Hay que dejar una tranquera atrás y enseguida se ve la lagunita a mano derecha. Este espejo es muy limpio y solo tiene grandes juncales al fondo. La profundidad máxima no supera el metro y se lo puede vadear por completo porque el piso es firme. En la zona en que el alambrado choca contra los juncos del fondo realizamos la mejor pesca con unos diez ejemplares de mediano porte en total. Estas taruchas prefirieron por lejos la ranita de goma con hélice de chapa y el Oreno corto de Alfer´s. Eduardo sacó la más grande, aunque se fue a metros de la costa, con un Tucán Flex número dos. En cualquiera de las tres lagunas es obligatorio pescar con devolución. Sospechamos que, cuando se estabilicen las temperaturas más altas, las taruchas picarán con más ganas, porque vimos movimiento pero tuvimos pocos resultados en cuenta los esfuerzos de pesca. Para más datos y teléfonos o mails no duden en comunicarse con nosotros a ![]() |
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