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PESCA DEL DORADO EN EL ALTO PARANÁ

Néstor Saavedra

El río Paraná está muy flojo en cuanto a cantidad de especies cazadoras. Ni siquiera encontramos los pequeños doradillos contra las piedras costeras, ya que en baitcast y spinning apenas pinchamos cinco o seis pequeñísimos ejemplares.

El hidrómetro marcaba 3,70 m en Paso de la Patria , bajando, y el río Paraguay enturbiaba las aguas bajo la confluencia cargado con sedimentos del río Bermejo. Walter es un gran conocedor de todas las piedras y veriles de este magnífico tramo del río tan acicateado por la pesca furtiva. Además de algunos piques esporádicos, aprovechamos el tiempo para resumir qué es la pesca a trolling, de modo que, cuando usted viaje a practicarla en el Alto Paraná, tenga nociones básicas como para disfrutarla aún más, inclusive con pocas acciones de pesca.

Qué es

La pesca a trolling consiste en arrastrar un señuelo desde una lancha. Se la conoce como curricán en España y otros países de habla hispana. Es la modalidad por excelencia para capturar los grandes peces del alto río Paraná, como dorados y surubíes. En algunos lagos del sur cordillerano está permitida para capturar salmónidos. De a poco también va usándose en el mar para pescar pez limón, anchoa, bonito e inclusive peces de roca, como el falso salmón de mar.

El guía

Para pescar a trolling, como en todos las demás modalidades, se necesita un buen guía que conozca con precisión el lecho por donde pasará el señuelo. De lo contrario o se perderán muchos artificiales o no se tendrá ningún pique.

En el Alto Paraná los peces cazadores se apuestan antes de las piedras hundidas o a los costados. Los guías pueden ubicarlas gracias a su observación en la superficie. Generalmente se forma un espejo que indica que aguas arriba la corriente encontró un obstáculo rocoso. Por lo tanto, la habilidad del baquiano reside en ubicar la embarcación de forma correcta para que los señuelos pasen, imitando un pez herido, errático, cerca de la posición de los dorados o surubíes. Cada vez es más importante esta precisión, ya que la cantidad de peces ha disminuido en forma alarmante.

Equipos

Las cañas de trolling raramente exceden los dos metros de largo, son aptas para lanzar hasta una onza y media o dos onzas, y para líneas de hasta veinte libras, y llevan pasahílos chicos pues se utilizan con reeles rotativos. Para lograr mayor profundidad, aunque con exceso comienza a perderse eficacia, se necesita pescar a veces a setenta u ochenta metros de distancia. Por esta causa el reel debe estar cargado con doscientos metros de nailon 0.40 o multifibra de 0.18 o 0.20.

A la línea madre se le ata un cable de acero de unos veinte centímetros de largo y treinta libras con esmerillón y snap o mosquetón, siempre de buena calidad, por los fuertes tirones que pegan estos peces cuando cazan el señuelo. A los cambiadores se los suele asegurar apretándolos con una pinza.

Los señuelos más eficaces son los nacionales de paleta, generalmente larga para llegar a las piedras más profundas, aunque últimamente se han pescado sobre los bancos o piedras playas con paleta intermedia y corta. Estos crainbaits (nombre genérico en inglés de este tipo de señuelos) tienen un punto de ataque, donde se les engancha el mosquetón. Cada vez que se arroja un señuelo al agua, y esto también vale para el baitcast y el spinning, se mueve la caña para que el artificial actúe naturalmente contra la corriente. Si este se desvía hacia un costado, con una pinza se tuerce este punto de ataque levemente hacia el otro lado hasta conseguir que funcione en línea recta.

El pescador

El guía es el que se encarga de hacer las pasadas correctas, pero no todo depende de él. Si bien cuando hay un ataque, da una acelerada a la embarcación para clavar mejor al pez, un aficionado desatento perderá muchos piques. La mejor posición que encuentro para esperar el ataque del pez es colocar la punta de la caña hacia adelante, lo más baja posible formando el ángulo más abierto, más amplio, entre la vara y la línea hundida en el agua. Con la mano más hábil se sostiene la caña a la altura del reel o apenas un poco más arriba, mientras que con la mano menos hábil se toma el extremo inferior del mango, de modo que ante el pique se realice un movimiento combinado de traer hacia el cuerpo la mano hábil y empujar con la inhábil hacia el motor para hacer más palanca.

Una vez que se clavó un pez no hay que repetir la acción como si se tratara de pesca con carnada. Solo resta mantener firme la tensión para que en los saltos o bruscas nataciones no zafe el señuelo. Por esta razón también es muy importante que los triples se encuentren perfectamente afilados para que se le “peguen” en la boca al pez. Sin embargo, no debe debilitarse el alambre del anzuelo so riesgo de que se quiebre ante una pieza grande.

El guía generalmente acomodará la lancha para que al aficionado le resulte más sencilla la captura. Hay que recordar que deberá ayudarle a que la línea no pase ni por la piedra donde se produjo el pique ni por las hélices de otras embarcaciones de la zona. Si el guía sospecha que el pez está mal clavado, es grande o el pescador no tiene mucha pericia, puede ubicar la lancha sobre el animal para darle más oportunidades al aficionado de culminar la captura con éxito.

Río arriba

De parte del guía queda su conocimiento del lecho, ubicación de los peces, tipo de señuelo, modalidad, motor (debe estar afinado para que marche en la menor cantidad de vueltas) y dirección (suave, precisa). Generalmente basa su trabajo en tres grandes movimientos: aceleración para que el señuelo profundice, desacelación para que suba (porque por el poliuretano tienden a flotar) y curvas o cambio de dirección, para que se cubran los sectores en forma de abanico. Todas son nociones empíricas de física e hidrodinámica. Generalmente se hace trolling río arriba, salvo cuando se buscan surubíes que puede hacerse río abajo con el riesgo de enganchar algún pez del cuerpo. Definitivamente es imposible que el surubí coma o mate con la cola porque el desplazamiento de agua que produciría le alejaría su bocado. Simplemente que, para poder pasar el señuelo cerca de la boca del pez, no queda otra que pasárselo cerca del cuerpo y estos peces de cuero que viven rozándose continuamente están en peligro de ser enganchados por cualquier parte. Esto no significa robar. Para robar se lastra una línea adrede y en el trolling esa no es la intención. Hemos pescado muchísimos surubíes de la boca y toda vez que es posible los buenos guías trollean río arriba.

Conclusión

El trolling es una modalidad interesante para pescar, por ejemplo, en piedras hondas y de mucha correntada donde no se puede llegar con el baitcast, el spinning y la mosca. A donde se llega con estas últimas, el trolling puede resultar algo aburrido. Su eficacia como modalidad, bien aplicada, está por demás demostrada en todo el mundo, y no tiene ningún sentido suprimirle triples a los señuelos ni prohibir la modalidad sin más ni más.

Me resultó muy doloroso por primera vez en mi vida no concretar una captura en el Alto Paraná. Walter me lo había anticipado. Ya no se trata de un llamado de atención sino de una triste realidad. Mi pregunta es qué estuvieron haciendo hasta ahora las autoridades pertinentes mientras los ignorantes y los maliciosos devastaban el río. ¿Y qué están haciendo ahora? ¿Qué van a promocionar los siete grandes pesqueros del río Paraná correntino cuando se acabe la pesca definitivamente?... Y estamos a un paso.

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