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RÍO DE LA PLATA, LOS "OTRO" PECES DEL PARANÁ
La pesca
deportiva en el Paraná Medio y Superior se circunscribe casi
siempre a tres especies, el dorado, el surubí y el pacú, que
por cierto son las más calificadas y las más buscadas. Fuera
de ellos ningún otro ejemplar ha alcanzado fama, a excepción
en ciertos pesqueros de la boga, muy apreciada en el río de
la Plata y el río Uruguay. Sin embargo, éstos cuatro no son
los únicos peces que pueblan el principal afluente del Plata
y, con técnicas y equipos adecuados, otros pueden satisfacer
al aficionado más exigente, máxime con la extracción
indiscriminada de las especies citadas y su consecuente
merma de volumen. - Entre
los peces de cuero (sin escamas), muy abundantes en esta
cuenca, el más común es el
bagre amarillo
- El pez más grande de la cuenca del Plata, actualmente, es la raya, que puede alcanzar dos metros de diámetro y una centena de kilos. Sin embargo, raramente puede planificarse su captura, ya que se la encuentra al azar, en la pesca de espera con carnada natural como carnada. - El patí es otro de los peces sin escama. Salvo en el Delta inferior y el río de la Plata, donde se lo procura deportivamente desde embarcaciones (y es un desafío obtenerlo, dado que no traga la carnada, la trae apretada y luego la suelta cerca de la lancha), en el resto del Paraná sólo tiene importancia comercial, y se lo suele pescar con tarros, que flotan a la deriva con una cuerda en cuyo extremo se ata un anzuelo encarnado con sábalo podrido. Me pregunto si no podría ser una pesca deportiva interesante o sustitutiva imitar a estos pescadores comerciales, pero usar caña y boyas. - El armado también tiene algunos adeptos para su pesca, tanto en los anchos ríos del Delta, como el Guazú o el Paraná de las Palmas, como en ciudades como Santa Elena donde se promueve una fiesta provincial. La clave de su captura son plomadas muy pesadas para asentar rápidamente la línea en fondos profundos y pastas muy olorosas, las que generalmente se untan en un pan atado con gomitas. - El
manduví suele prenderse en líneas similares a las que usan
para pescar pejerreyes y en la misma época fría. El manduvá
prefiere, en cambio, tiempos más cálidos e incluso toma
señuelos de paleta. Se caracteriza por su color amarillo y
sus saltos fuera del agua. - A esta lista de bágridos hay
que sumarles otros de menor valor recreativo, como el
porteñito, el apretador o la virreyna. Esta
rápido repaso muestra la riqueza de las aguas paranaenses y
las múltiples posibilidades de los pescadores, muchas veces
opacadas por la luz que arrojan algunos peces más luchadores
o más famosos. La creatividad, la variedad de equipos, la
sutileza, la observación, la tenacidad, todos estos factores
pueden transformar en exitosa una jornada sin las especies
convencionales. |
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