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NOVEDADES
MARPLATENSES
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Néstor Saavedra
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Un nuevo barco para practicar
la pesca de meros y salmones en “La Ciudad Feliz”. Se inició
con todo la nueva temporada, tanto con carnada natural como
con jigs.

Siempre Mar del Plata es
convocante para la pesca. En invierno con los cornos, en
verano con la gran variada … y en primavera con los primeros
adelantos de los peces de roca. Además, con tantos
atractivos todo el año es la ciudad ideal para ir bien
acompañado, incluso por quienes no gusta de la pesca y puede
aprovechar el día de la salida para disfrutar de “La Feliz”.
Las clásicas excursiones son de un día y es raro que alguien
se embarque dos jornadas seguidas, pero para este caso o, si
no se quiere retornar inmediatamente después de pescar, Mar
del Plata tiene otra ventaja: hay tanto alojamiento
disponible fuera de temporada, que se consiguen precios muy
baratos para dormir y comer.
FLAMANTE
SERVICIO
Para abrir la temporada primavera-verano, nuestro amigo
Eduardo Gambini pescó con el eximio guía Mariano de la Rúa,
que inauguraba una nueva embarcación. Como el otro barco que
posee, se trata de un un skipper Clase A de 11,50 metros de
eslora, equipado con instrumental electrónico de última
generación, que incluye equipos de GPS, radar-plotter, dos
ecosondas color, VHS, telefonía celular, balsas salvavidas
para todos los tripulantes, y dispone de camarote con cama,
baño, cocina y una sala de estar con sillones muy cómodos.
En popa hay espacio suficiente como para pescar cómodamente
nueve personas, ubicándose tres por banda. El servicio
incluye desayuno, almuerzo y gaseosas, provisión de equipos
para las distintas modalidades de pesca que se realicen,
carnadas, y la permanente atención de Mariano y Nicolás,
asesorando a los pescadores, y ayudándolos a solucionar
enredos, desenganchar las piezas, cortar carnada, etc.
ACCIÓN
Salieron desde el Club Motonaútico de Mar del Plata a las
7.00 con direccion sudeste. Navegaron por espacio de una
hora y quince minutos, cubriendo una distancia de unas
dieciocho millas, algo así como 25 kilómetros. Según
comentaba Mariano, la pesca estaba relativamente cerca de la
costa. Meros, salmones, besugos y chernias todavía no
buscaron aguas afuera y viven en fondos de piedra en
profundidades que van de los 25 a los 45 metros dependiendo
del lugar. Estos fondos rocosos no son más que la
prolongación de la sierra de Tandilia hacia el mar, donde
los peces encuentran refugio y alimento, por lo que es
necesario ubicar la embarcación encima de la afloración
rocosa para ofrecerles las carnadas y tentarlos a picar.
La pesca se realiza gareteando: el capitán ubica el barco
sobre las rocas y deja que el barco derive por el viento y
la correntada de modo que las carnadas van arrastrándose por
el fondo. Por eso es importante no apresurarse a clavar al
mínimo toque: hay que dejar que coman bien, especialmente
los salmones, que son más lentos y desconfiados que los
meros.
En el momento de sentir el pique, debe cañarse hacia arriba
una sola vez, y allí quedarse sin bombear la vara. La
presencia de la pieza se comprueba pues “se carga” la caña,
es decir se arquea y cabecea. A partir de allí debe ir
recogiéndose lentamente, sin apresurarse, manteniendo
siempre la tensión y sin aplicar más cañazos, pues se corre
el riesgo de perder la pieza.
En este viaje los piques comenzaron a darse en forma
inmediata, con meros de tamaño realmente sorprendente: tres
a cuatro kilos y muchos dobletes, que daban gran trabajo
levantar. Todos los pescadores tenían pique y los marineros
no daban abasto a desenganchar piezas.
En la segunda piedra, aparecieron los falsos salmones de
mar. Si bien no son los “monstruos” esperados, las piezas
promediaron los diez kilos, algo muy auspicioso para el
inicio de la estación de pesca.
Al principio pescaron con carnada natural, ya sea calamar o
magrú. Pero, luego, se entusiasmaron y Eduardo pescó varios
meros con un equipo más liviano con un reel frontal y un jig
de doscientos gramos. Al artificial se lo deja llegar al
fondo y se lo viene arrastrando, dándole pequeños toques
para que rebote en las piedras y no quede enganchado. De
esta manera imita un pequeño pez, una tentación para meros y
salmones. Una captura con este equipo liviano se disfruta de
forma especial. Da la sensación de que el pez que tenemos
prendido es de un porte mucho mayor.
BIEN EQUIPADOS
Para esta salida se utilizaron cañas Penn Slammer de 20-40
libras, con reeles Shimano SLD 20 cargados con nailon
Surfish 0.60. Las líneas fueron armadas con plomos
cilíndricos de 500 gramos y líneas de dos anzuelos, con
abundante carnada, sea calamar o magrú. Para la pesca con
jig se utilizan cañas Marine Sport, también de 20-40 libras,
modelo Neo Carbon, con reeles frontales Aluma 5000 o Penn SS
850 y multifilamento Berkley de 80 libras. Los mejores jigs
son los Avis de Wiliamson, en 200, 300 y 400 gramos, y los
Bentos de Marine Sport en sus modelos Fast Strike, de 160 y
200 gramos, y Steel Plade, de 200 gramos.
RECUADRO - Para agendar
A Mariano de la Rúa se lo ubica en el
0223-492-3007/15-400-1335,
aquareef@infovia.com.ar ;
www.aquafish.com.ar
El costo de la salida es de
300 pesos los días de semana y 350 los fin de semana y
feriados. |