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LAS REINAS
DEL BAITCASTING
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Néstor Saavedra
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Pescadillas en Pehuen-Có, un
cóctel ideal para los que disfrutan de pescar con señuelos
en el mar Argentino.
Las pescadillas se
encuentran en toda la costa atlántica bonaerense durante
gran parte del año. Los clásicos pescadores embarcados no le
dan mucha importancia porque capturadas con equipos pesados,
dada la necesidad de bajar plomadas grandes, no resultan
combatientes poderosos. Todo lo contrario. Se rinde
enseguida enganchada en una vara de cincuenta libras, nailon
0.80 y plomada de trescientos gramos.
Sin
embargo, es un dignísimo rival con cañas livianas y muy
entretenida para pescar en baitcasting, modalidad poco
practica en el mar, pero que va creciendo a paso agigantado.
Para practicarla buscamos uno de los mejores pesqueros,
Pehuen-Có. ¿Por qué merece este calificativo? Porque se
pesca muy cerca de la costa, porque el agua, con viento
norte, es verde transparente y porque las pescadillas
abundan sin importar la estación.
Entonces nos contactamos con el guía Daniel Vicente,
experimentado pescador de esta pequeña población (200
habitantes fuera de la temporada estival) ubicada a cien
kilómetros de Bahía Blanca. Normalmente, el flujo de
pescadores que visita Pehuen-Có, como sucede con la mayoría
de los pesqueros del mar Argentino norte, comienza a
desarrollarse a partir de octubre, cuando el tiempo se torna
más agradable y los vientos no tan fríos. Sin embargo, nos
anticipamos a la temporada y en los últimos días del
invierno ya estábamos en el partido de Coronel Rosales.
Seguridad
Una gran ventaja que tenemos los pescadores de estos días es
el
www.windguru.cz , un portal checo que indica el
pronóstico de los vientos para la semana venidera. Su
alcance satelital es mundial y, en el caso de este viaje
específico, tomamos la referencia de “Monte Hermoso”. El
portal es completo porque señala la dirección y la
intensidad de los vientos, así como el largo de ola. El dato
para los siguientes tres a cuatro días es bastante preciso.
Este avance de la tecnología permite planificar las salidas
con gran exactitud. En caso de balnearios como Pehuen-Có, si
los vientos soplarán leves y de tierra (es decir, norte u
oeste), entonces a viajar: no habrá suspensiones por
marejada molesta. De todos modos siempre hay que separar un
par de días para pescar, no porque se fracase en el primero
(es difícil no pescar nada en una salida marina) sino porque
siempre es bueno contar con una jornada adicional. Si la
pesca fue muy buena el primer día, el segundo puede servir
para descansar y conocer una población tranquila, con
compactos bosques de pinos y hasta con huellas de megaterios
en una playa ubicada a 2,5 kilómetros hacia el naciente.
Estas salidas son cortas: no más de cuatro horas permiten
conseguir abundantes capturas. En nuestro caso, embarcamos
cerca del mediodía con la intención de comenzar a pescar un
par de horas antes de la parada de agua (bajante) y luego
proseguir durante ella y la primera hora de creciente. Para
ello, Daniel cuenta con la tabla de mareas, que podemos
conseguir por Internet.
Una vez en el agua, navegamos apenas diez minutos para
alejarnos a no más de quinientos metros de la costa. La
profundidad es ideal para no exigir señuelos pesados y usar
una vara rápida, con reel rotativo cargado con cien metros
de multifibra del 0.16. Con esta escasa hondura y la poca
correntada de las horas empleadas, pudimos usar jiggs
importados de sesenta a ochenta gramos. Especial mención
para los Williamson que con sus colores flúo (verde, rosado
y azul) cautivaron a las pescadillas.
Acción
Al principio bajamos las líneas con plomadas pesadas y
carnada natural (anchoítas) para cebar el lugar y recién
empezar con artificiales cuando el cardumen se afirmara. Los
primeros minutos transcurrieron sin noticias hasta que la
olorosa y grasosa ceba comenzó a convocar a nuestro
objetivo.
La pescadilla tiene una boca amplia con pequeños dientes (no
son peligrosos para el pescador). Abre sus fauces y engulle
con violencia lo que se le ofrece. De modo que se la pesca
con anzuelos grandes para poner abundante carnada y para que
sea fácil sacárselo de la boca. Generalmente, en las líneas
clásicas de dos anzuelos, pican primero en la del fondo.
Luego van subiendo y hay momentos en los que no dejan que la
carnada baje más de dos o tres metros. En este caso, los
primeros piques fueron tímidos y siempre tomaban el anzuelo
de más abajo. Según Daniel, un temporal de un par de días
atrás había ensuciado y enfriado el agua y, por tanto, las
pescadillas se mantenían en cardúmenes chicos y bien pegadas
al fondo. En consecuencia, no podíamos usar señuelos de
paleta o de media agua, sino jiggs. La técnica consistía en
dejarlo bajar en paralelo a la embarcación (no se necesita
lanzar). Cuando el jigg toca el fondo, se traba el carrete y
se lo sube con la punta de la caña para bajarlo y subirlo en
constante movimiento. La idea es que vaya saltando por el
fondo.
La embarcación permanece anclada, por lo que cuando el agua
no corre el señuelo baja rápidamente. En ese “jueguito” las
voraces invitadas tomaban con furia el engaño y luego
proporcionaban una buena lucha, en cuenta su tamaño que
oscilaba el kilo a kilo y medio, muy bueno para esta especie.
Lo interesante es que los piques se repiten como
ametralladora.
En un par de horas ya habíamos demostrado: la calidad del
pesquero, siempre vigente; la gran cantidad de pescadillas
que prometen quedarse en la zona, incluso luego de que
ingresen las especies estivales; la eficacia de los jiggs,
pese a su extraño formato; lo divertido que es pescar en
baitcasting en el mar. A medida que caliente el agua,
probaremos con señuelos de paleta e incluso con mosca. Hay
mucho para experimentar en el mar y Pehuen-Có es una de las
mejores pistas de prueba.
Los jiggs
Se trata de señuelos con forma de pequeña varilla chata. Sus
pesos van de cuarenta a trescientos gramos. En este caso, no
pasamos los ochenta. El anzuelo, por sugerencia del
importador Gonzalo Galán, se ubica en el punto de ataque y
no en la parte inferior para evitar que se enganche en las
piedras, ya que prevalece este fondo en los mejores
pesqueros de mar, como en nuestro relevamiento. Vienen
pintados en diferentes colores y garantizan el pique si se
los trabaja como les contamos en la nota.
Datos útiles
Pehuen-Có se encuentra en el kilómetro 641,5 de la Ruta
Nacional 3 camino a Bahía Blanca. Desde allí se desprende un
camino en regular estado, de 37 kilómetros de asfalto.
Daniel Vicente cuenta con embarcación propia y una gran
experiencia en todo tipo de pesca embarcada, trabajando todo
el año. Para contactarlo: 0291-15-644-7360/455-4546,
eldanivicente@hotmail.com
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